Colección

Solana

Una familia unida por crear, de una antigua casa con toques andaluces, su nuevo hogar. Durante mucho tiempo la casa había estado abandonada y necesitaba renacer de sus cenizas. Con sus propias manos, conocimiento y ganas hicieron de esa casa su hogar: largas horas pintando, tejiendo, tapizando y limpiando, para juntarse de nuevo en el atardecer viendo la luz entrar por la ventana. Una oda a la solana.

Tras todo ese esfuerzo se percataron de que, a pesar de haber construido su nuevo hogar, era necesario recrear la solana de forma natural en el interior. Despertó un interés inexplicable por la luz. Creció hasta tal punto que, sin saberlo entre ellos, todos compartían un amor incondicional por la luz y por la forma en que su hogar debía brillar. Eso fue lo que les inspiró a crear esta colección.

La solana, al atardecer

01

Corfú

El paño del umbral.

Corfú no es un estampado griego. Es el puerto. La casa imaginada mira al Mediterráneo por ahí: isla veneciana, lino crudo, un borde que podría ser de vela o de mandil. Los triángulos negros no decoran: sujetan. Son una greca reducida a diente, una marca de orilla. Las dos bandas verticales hacen de jambas. El centro se deja en silencio, que es lo más difícil.

02

Ojiva

El jardín dentro del arco.

La ojiva es el arco que España no consiguió separar: gótico en la piedra, vegetal en el patio. Cada punta de arco encierra una hoja oscura —no un grabado botánico, un sello— y el contorno va en óxido, como hierro viejo sobre cal. Es la página del cofre que no viene de un telar de rayas, sino de un enrejado dibujado a mano y luego pasado a tela.

03

Ikat

La pieza que llegó.

Las otras cuatro crecieron en la casa. Esta no. El ikat entra como se entra un paño de ruta: comprado, regalado o dejado a deber, con los contornos ya borrosos de un teñido a la reserva. Óxido, oro viejo, un gris de ceniza. El medallón parece joya y parece mancha. Por eso se guardó: porque no se supo si cortarlo.

04

Celosía Terra

El patio a pleno sol.

La celosía es arquitectura pasada a urdimbre: no una ventana, el ritmo de una ventana. Rayas y una greca mínima de rombos, el tipo de dibujo que haría un alarife si de pronto tejiera. Terra es la misma idea en barro cocido. Calor. Siesta. El patio cuando todavía quema.

05

Celosía Marrón

El patio cuando baja la luz.

Misma gramática que Terra. Otra hora. El marrón no es una variante comercial: es la celosía después del calor, cuando el patio pasa de barro a sombra. Más castellana, más de invierno, más tinta que arcilla. En el cofre irían juntas, una encima de la otra, como dos pruebas del mismo dibujo.

Cómo se sostienen las cinco

No son cinco estilos. Son tres gestos y un viajero.

  • CorfúEl borde, el umbral, el Mediterráneo.
  • OjivaEl arco y la hoja, piedra y jardín.
  • Celosía Terra / Celosía MarrónLa misma reja en dos temperaturas. Van siempre en pareja, aunque se vendan sueltas.
  • IkatLa excepción que justifica el cofre. Sin ella, la casa no habría guardado nada que no entendiera del todo.